FM: Juanes es un tipo que es músico, fundamentalmente. Que es honesto, buena persona, que es talentoso, que es modesto, lo suficientemente guapo para que le guste a las mujeres y lo suficientemente feo como para que los manes no piensen que les va a quitar las viejas. No era un rompecorazones, no era un Enrique Iglesias, así que le dije: "Hermano, hay que arreglarlo un poquito. ¿Ese aretico qué?" "No hermano, ese ni por el putas me lo quito."
El venía del rock en Medellín, su percepción era totalmente rockera y tenía miedo de lo que pudieran pensar sus compañeros de rock, y sus bandas, porque había crecido en el metal.
"Juanes, tenemos que ser más, tenemos que mirar cómo moverte hacia el otro lado." Y él estaba totalmente negado. Pero el mánager no puede denigrar al artista. Porque así no funciona el artista. El es el que tiene que decidir. El que tiene que vestirse, el que tiene que saber cómo se siente mejor, el que tiene que enviar el mensaje, el que tiene que poner la carita.
Entonces lo primero que hay que hacer es encontrar la manera, como mánager, de llevarlo al lado mainstream CON EL MISMO TALENTO. Poco a poco, lo fuimos haciendo. Poco a poco Juanes empieza ya a entender que las camisetas de "Urban Shop" son chéveres, pero que hay otras que son iguales de chéveres con las que se puede comunicar mejo. Comienza a cambiar un poco la imagen. Se quita el piercing. Y empieza a mostrar sus tatuajes, algo que comienza a crear un impacto.
Cuando lo llevo a Univisión por primera vez, era muy complicado presentarlo en el programa ‘Despierta América’. Para mí era muy fácil porque yo he sido productor de Univisión y todos mis amigos están ahí. Mi mujer trabaja en Univisión.
Lo llevo a la booker del programa, que me dice: "No, no, no, por favor, el señor no puede entrar aquí con zapatos tenis." "¿¿Pero si no tiene más??", le digo yo. "Y no puede mostrar los tatuajes." "Pero si no tiene más camisas, ¿qué hacemos?" Entramos, pues en un conflicto, pero colamos al primer tatuado que aparecía en el programa de la mañana de Univisión.
Juanes tenía una obsesión -no una obsesión, tenía unos parámetros totalmente rockeros. Juanes quería ser como los Jaguares. Admiraba mucho a los Jaguares y tenía fija esa carrera. Pero para mi, Jaguares no tenía la comercialización. Yo sabía quiénes eran los Jaguares, pero yo quería que él fuera mucho más grande que ellos. Y comienza el más complicado proceso de hacer: el del crossover. El de seguir siendo rock para los rockeros y pasar a ser pop. Y mantenernos en esa cuerda floja de ser un rockero que tratara con medios pop. En aquel momento Juanes sería aceptado en el show de Don Francisco, pero también sería aceptado en los festivales rockeros. Lo ponían las estaciones de radio de rock, y las estaciones de radio de pop.
Mi consejo para tantas bandas de rock con tanto talento que hay aquí, y se los decía hoy a los de ENEPEI, es: sigan haciendo rock, pero busquen la forma de entrar en Los 40 Principales.
Eso tienen que hacerlo un poco con la imagen. Si van demasiado peludos, tampoco les van a creer. Tienen que encontrar la forma de pasar al otro lado. El rock es muy difícil. Dr. Krápula es una banda maravillosa. Me encanta oír a Dr. Krápula. Pero les falta un poquito de pop. O Poper, por ejemplo, que son amigos míos, los entiendo, pero tienen que ser un poquito más pop.
No es malo ser un poco pop. Si se quieren quedar en el circuito del rock, si se quieren quedar tocando en un circuito de bares, pues está bien. Sean fieles a sus principios. Pero todo el mundo aspira a que la música la escuche la mayor cantidad de gente. Y eso sólo se logra yéndose un poco hacia el pop. Una visión un poco más en el rock inglés, cuya base es el rock puro, pero tiene ese aspecto brillante del pop. Ese es mi consejo. Me van a decir "¿y este calvo qué mierdas sabe de lo que está hablando?" Pues es cierto. Créanme que si van un poco hacia allá va a ser mejor.
A Shakira le pasa al revés: Shakira es totalmente pop, y está tratando de meterse en rock.
Hay otro problema y es el concepto. Si ustedes fusionan el rock con ritmo colombiano, como lo hizo Juanes, fusionando ese sonsonete de la guasca con el rock y universalizando así su música. Si ustedes buscan otra vertiente latina y hacen esa fusión, van más cerca de triunfar en este negocio de la música, que cada vez está peor, que es más difícil. Pero hay esperanzas todavía."
RA: Muchas veces no es necesario condenar los valores y los principios del músico cuando está componiendo sus canciones. Su consejo es bienvenido, de verdad. ¿Cómo lograr que la industria en Colombia, que la radio y los medios en Colombia permitan y abran sus puertas un poco más hacia ese rock que nace de manera natural en la escena local y nacional? Cuando usted habla de 40 Principales, o de una emisora como La Mega, o de una emisora como Vibra, como La X, La W, o la FM, usted podrá encontrar visos ligeros de apoyo a bandas de rock nacionales. ¿Cómo seguir empujando juntos, desde Bogotá, para que le abran más campo, no solamente al pop latino, sino también al rock nacional?
FM: Es la forma en que llega el mensaje a los medios de comunicación. Es muy importante que los organizadores de ‘Rock al Parque’, que han hecho tanto trabajo, con tanta dedicación y profesionalismo, provoquen el interés para que los noticieros, para que los periódicos, los medios de comunicación y las radios le presten atención a eso. "El medio es el mensaje", decía el teórico Marshall McLuhan. Si el festival sale en la primera página de ‘El Tiempo’, la percepción ha cambiado, y donde va montado el mensaje le da el significado a ese mensaje. Es decir, si sale en ‘El Tiempo’, es popular. Está trascendiendo.
Si ‘Rock al Parque’ logra que no solamente las estaciones alternativas apoyen el festival, qué maravilla. No hay necesidad de que lo apoyen en el sentido de poner la música. Si es del caso, buscar pauta publicitaria para meterla en esos medios de comunicación. Invadir, contaminar todos esos medios para que se convierta en un evento de interés nacional, no solamente de la comunidad rockera. Aunque a mi me impresiona la cantidad de bandas que hay en Bogotá. Debe haber unas 800 bandas en Bogotá. En Bucaramanga, unas 500. En Medellín hay unas 450 bandas.
¿Qué quiere decir eso? Que la música colombiana NO ES EL TROPIPOP. Que la música colombiana NO ES EL VALLENATO. Hay muchos más grupos de rock, cada uno viene de distintas escuelas.
El triunfo de Juanes es su guitarra. Su imagen de rockero. El posiblemente no se entera. Pero en las fotografías, yo pido que lo vean con su guitarra. Porque es un guitarrista con un estilo particular de tocarla. Es un virtuoso y es un rockero. Esa imagen de Juanes con la guitarra llega hasta a los niños. Hay niños de 3 o 4 años que ya quieren ser rockeros cuando lo ven.
Hablo por ejemplo, nuevamente del caso de la banda Enepeí, que tiene una canción que se llama ‘Yo quiero ser Juanes’. Qué maravilla, ¿¿ah?? Pensaron que me iba a molestar. ¿Qué están haciendo? Están provocando. Están montándose en el medio de Juanes para buscar una notoriedad y para provocar.
Eso es lo que hay que hacer. Provocar. Crear la noticia. Cómo les pueden prestar atención. En Colombia solamente existe la revista ‘Shock’, pero ustedes tienen que pensar más allá. Y si salen en ‘TV y Novelas’, no está nada mal, créanme que no está nada mal. Porque esa es la revista que más se lee; el ideal sería estar entre esas dos, ¿no?
RA: En entrevista con Lecturas Dominicales de ‘El Tiempo’, usted dijo: "yo no hago artistas. Los artistas se hacen. Yo, Fernán Martínez, creo a la estrella, que es la siguiente etapa dentro del proceso de un artista." Cuando Juan Esteban Aristizábal llegó a Los Ángeles, 12 años después de haber estado en Ekhymosis, ¿usted qué identificó en él como mánager, como caza talentos, que le permitió decir que se iba a meter con este joven, que tenía la materia prima, los valores no negociables y las características primordiales para que usted pudiera hacer su trabajo bien hecho?
FM: Vuelvo a lo mismo. Es la esencia del artista. El mánager no le puede enseñar al artista. Le puede insinuar. Y el artista va captando el mensaje.
Por ejemplo, cuando Juanes hizo su primer showcase, no quería moverse en tarima. Era completamente estático. Yo le sugería y su reacción siempre era: "No, yo no me muevo, ¿yo qué me voy a mover? ¿¿Yo acaso soy Ricky Martin??"
Entonces yo le decía: "No hombre, no, caminá, andá por allá." Y él volvía y me contestaba: "Andá vos y tocá guitarra y corré al mismo tiempo ¿¿a ver si sos capaz??"
Pero empezó a aprender. Y en realidad, yo no sabía que una guitarra de esas pesa un huevo. Es pesadísima una guitarra. Para mi era muy fácil decirle que aprendiera a moverse con ella. Pero comienza a moverse. Y va creciendo artísticamente en el escenario, y comienza a manejar el público y a provocar al público. Porque si uno está cantando en este centro es muy difícil gobernar otros sectores de la audiencia, y aun más difícil manejar la pasarela, la pasarela del ego. Pero tener esas dinámicas era algo que él tenía que manejar. Y él lo tenía muy claro. Ahora, cuando estamos llegando a un programa de televisión yo le digo: "bueno, Juanes, entonces ahora tú entras por aquí y sales por aquí" y él me dice "no tengo tiempo", porque ya sabe cuánto tiempo puede usar para moverse de una esquina a otra y volver al micrófono. Yo no le puedo enseñar eso, él tiene que aprender a hacerlo.
Lo mismo me pasaba con Julio Iglesias. Con Enrique Iglesias. Esa es la labor de un mánager. Sugerir. Ser ‘el jefe del jefe’. Ser el que le dice al jefe "oiga, huevón, ¿por qué llegó tarde?" Y toca regañar al jefe. Y le toca aguantarse el regaño, porque para eso le pagan al mánager. Para que lo regañe y para que uno le casque. Esa es la extraña relación del mánager.
Yo no le digo a Juanes qué decir en las entrevistas. Pero si la embarra, me toca decirle "¿cómo se te ocurre decir esto?" Ya él sabe que eso no lo vuelve a decir.
Es muy difícil decirle a un artista lo que tiene que hacer. La historia es que el artista sea original. No se le pueden cortar las alas al artista. En el momento en que está haciendo sus canciones. En el momento en que percibe los arreglos de su canción. Eso lo tiene que hacer él. El tiene que vivirlo. El tiene que sentirlo. Hay que dejar que se manifieste. Yo no le puedo decir a Juanes qué ropa debe ponerse, pero sí puedo decirle "esos zapatos están horrorosos, huevón", o "esa camisa está muy fea", o "pareces un vendedor de enciclopedias". Se le pueden decir cosas que él vaya entendiendo, o lo que yo capto en medio de la gente y cómo lo están percibiendo a él. Pero la mayor relación de un mánager con un artista es el respeto hacia el artista.
Yo le digo a Juanes: "mañana a las 9am tienes una entrevista con tal o cual persona". Y en el 99 por ciento de los casos, Juanes nunca me ha objetado sobre por qué tiene que hacer eso. El confía en que si le estoy diciendo que tiene que hacer esa entrevista, está bien hacerla. Donde sea que estemos. En Alemania, o en Japón. Si yo lo cojo y lo jalo y le digo "te presento a Yosiko Sakura", inmediatamente él entiende que ESE es un personaje importante y que él tiene que darle atención a ese personaje, porque yo nunca le presento a alguien que no sea importante. El permite que yo haga mi trabajo. Si yo le digo "la gira es ésta", él a veces sugiere "¿por qué no hacemos Europa en invierno y Estados Unidos en verano mejor?" Puede tener objeciones. Pero normalmente entiende que mi trabajo como mánager está en ver lo que él está haciendo. Y que si yo le digo "mañana nos vemos a las 6am en el lobby del hotel", tiene que madrugar. Y sabe muy bien que ese compromiso adquirido a las 6am para llegar a ésa radio o a ése show, era importante. Porque si no, lo va comprobando. El va dándose cuenta en la marcha de que lo que yo hago es efectivo o no.
También acostumbro mucho decirle lo que hay que hacer y el resultado de lo que se va a hacer. Cantarle la carambola antes. Cuando el artista ve que eso es así, cuando ve que esta bola le pega a la otra, y que esta bola le pega a la banda, como uno lo dice, se da cuenta de que había una razón de ser de ese movimiento. De ése contrato. De ése concierto. Eso se lo va dando la experiencia a uno, el timing. Respeto mutuo entre artista y mánager.
Y una cosa muy importante: Cuando el mánager es una persona consciente y correcta, el mánager debe tener control total y absoluto sobre el artista. No quiere eso decir que tiene que decirle qué hacer. Quiere decir que tiene que saber TODO lo que está pasando con el artista. El artista no puede estar haciendo cosas por fuera, cosas que el mánager no sepa que está haciendo. Son cómplices en ese negocio. Tienen que estar informados de todo: desde los negocios, hasta las actividades y las entrevistas, y su vida personal. Esta es una relación muy estrecha y no se permiten atajos.
Me pasó por ejemplo, tenía yo en mis manos la que yo creía que sería la siguiente estrella del pop: Eduardo Verástegui. Es el tipo más bonito que yo he visto en mi vida. Mi mujer me decía: "dicen que es marica." Y yo le dije a ella: "pues entonces mañana lo voy a frentear". "Y si te dice que es marica, ¿qué vas a hacer?" "Pues que me de un besito porque tiene una imagen perfecta".
Verástegui tenía una imagen perfecta. Muy bien plantado. Quería ser cantante. Yo estaba entonces vendiendo un producto pop, al detal, mexicano, bien conocido, con toda su espectacular imagen que hasta Madonna lo veía y se enamoraba, yo decía: "con esta imagen y con un producto medianamente bueno yo puedo hacer mucho".
Entonces le decía: "Eduardo: vamos a convertirte en cantante. Vamos a que la gente te vea como cantante.""
Y el disco funcionaba perfecto. Canciones de Estefano. Maravillosamente producido. Apoyo de la radio. Posibilidades de hacer festivales de verano. Pero tenía un problema con Eduardo: cada que hacía una entrevista se empelotaba. Quería mostrarle el cuerpo al periodista. Pero era una obsesión.
Finalmente le dije, después de una seria pelea con él: "yo no puedo trabajar con usted, porque yo quiero que usted sea el próximo Enrique Iglesias, y usted quiere ser la próxima Sofía Vergara. Lo dejé porque no entendía mis estrategias. Siempre se me iba por los atajos. Yo hacía una cosa y él hacía otra. Yo soy muy peleón. Soy bravísimo. Pero ahora me lo encuentro y sabe que él estaba totalmente equivocado. Es un caso de malas relaciones artista-mánager."
RA: El tema de los representantes y los agentes. Yo vivo gratamente sorprendido con la oferta musical que tiene nuestro país. Recibe uno, como mánager, semanalmente, mucha oferta musical. Por todas partes. Yo tomo esa tarea con responsabilidad, y escucho el 100 por ciento de la oferta. Pero nace la inquietud de los muchachos, y es quién los pueda representar. Dónde está ese gremio de representantes en Colombia que puedan darles una mano, y llevarlos a los medios de comunicación. Hay una escasez de representantes en nuestro país, una labor que requiere 24 horas del día, 7 días de la semana. ¿Cómo crear una oferta de representantes? Los majors no firman artistas nacionales. Solamente hay cartas de libertad.
Aquí aparece la autogestión. Cristian de la Espriella de Pornomotora es bueno haciendo eso. La radio, la televisión, los medios, la distribución. Pero llega un momento en el que el artista quiere encontrar a ese representante. ¿Qué hacer para que en Colombia haya más personas representando a las bandas?
FM: El problema es que la industria de la música está cada vez peor. El negocio de ser mánager de un artista es muy difícil. El secreto de la música en la parte de la administración y del manejo está en la relación del artista con la compañía de discos. Es una sociedad que hasta ahora, se mantiene indestructible. Las compañías de discos son absolutamente indispensables. Todos estos artistas están tratando de hacer el trabajo independiente, pero si no tienen esa maquinaria de esa compañía, la tienen muy complicada.
El objetivo principal es conseguir la firma de la compañía de discos, que es lo más complicado como tú lo decías. Porque cada vez es más difícil para las compañías de discos ganar dinero. Son cada vez más pobres, tienen la menor cantidad de gente trabajando para una mayor cantidad de artistas. Ya se fueron las grandes compañías, ya no existe Warner, ya no existe EMI. Solamente quedan Sony y Universal. No pueden comprar más artistas. Es mucho más difícil imponer a un artista nuevo que mantener a uno que ya está. Es muy difícil para las radios poner una canción de un artista nuevo porque es un riesgo de tres minutos que puede ser que se les vayan 10 personas de su dial. Ellos solamente quieren poner los artistas conocidos porque si a ese programador que le apuesta a una nueva canción se le cae el rating, lo van a echar.
Se han inventado el sistema del ‘call-out’, muy popular en España, aquí en Colombia. En ese sistema, las estaciones de radio ponen una canción nueva en horarios que no son los mejores, y después llaman al público y le preguntan si la oyó, si le gustó, si la volvería a oír, si la compraría. Pero la música es repetición para que el éxito se produzca. Sin embargo, si la canción salió mal en el call-out, no va a pegar.
Antes tomaban al menos el riesgo de poner la canción. El programador decía: "yo quiero esta canción, la voy a poner en alta rotación", como pasaba en 40 Principales España. Se reunían en un concilio todos los programadores de 40 del país y tomaban una canción y la llevaban al número 1. La imponían. Entonces uno estaba esperando cada miércoles a que llegaran los delegados de provincia, que eran escogidos al azar, y que se proponían hacer una canción número 1. Como en Inglaterra: en alta rotación la primera semana. 40 tocadas por semana. Y la hacían número 1 por decreto.
Lo mismo pasa en Inglaterra con las emisoras de radio que hacen los éxitos. Y tú no tienes que debutar en el número 1. En Inglaterra no existe el rating. Ni que la canción comience con una rotación pequeña. En Inglaterra todo es por decreto. Entonces debes convencer a esos programadores de que ESA canción debe ser LA canción de la semana que viene. Pero si estás tan de malas de que en esa misma semana que salió tu canción junto a la de Coldplay, te jodiste.
¿Qué pasó con ‘La camisa negra’? Es una historia bastante interesante, cómo entra ‘La camisa negra’ y se vuelve un éxito mundial:
La canción tenía mucha fuerza. Estaba sonando muy bien. Juanes estaba en un buen momento, nosotros estábamos terminando un verano en España, donde la canción había sonado muy fuerte, y de pronto teníamos que venir a hacer los conciertos de Colombia y Ecuador que teníamos programados.
Me llaman de una radio, SRW3 de Múnich, y me dicen que quieren tener a Juanes en un festival anual, que se hace en la fábrica de Mercedes Benz. "Yo voy a hablar con usted allá", le dije al programador. Me dijeron que era lo más grande y me pidieron que lo llevara al festival, pero Juanes tenía 40 fechas en estadios en América Latina, 80 mil personas cada uno, todo estaba vendido. "¿Qué me va a ofrecer usted a mi por encima de eso?"
"Yo te voy a poner en la radio. Vamos a hacer una campaña, vamos a hacer historia."
Y negociamos una campaña en la radio para que Juanes estuviera en Múnich. El programador se había enamorado de la canción por intermedio de una chica que estaba fascinada con Juanes.
"Juanes, hermano: ALEMANIA", dije. "Uy hermano, juepuchica, ¿¿Alemania otra vez??"
Ya habíamos estado en Alemania, haciendo promociones intensísimas. Tres intentos.
"Es ahora o nunca."
"¿Y Colombia? ¿Y los conciertos en Ecuador? ¿Qué hacemos?"
"Vamos ahora. Yo creo que si metemos ‘Camisa’ en la SRW3 que es la estación más fuerte, podemos meterla en Alemania.""
"Pues si vos creés hermano, pues hagámosle, pero qué cagada con Colombia."
"En Colombia vas a seguir siendo Juanes, y si cambiamos los conciertos no pasa nada."
Nos fuimos para Alemania. Perdimos una cantidad de conciertos acá. Fuimos al festival. Cantó Juanes. Le fue súper bien. La banda estaba volando. Eso sonó perfecto. En ese show estaban todos los periodistas ‘trendsetters’ de Europa, los que tienen la capacidad de multiplicar la opinión y se desboca Alemania. Por todas las radios. Ya entrados en Alemania y en Francia, entramos en Austria. En Holanda. Nos montamos a hacer el que, yo creo, fue el plan de promoción más inhumano que se pueda haber hecho, y que Juanes se chupó totalmente. No teníamos mucho presupuesto, andábamos en carro por Europa, la compañía no quería gastar mucho dinero, no quería invertir porque no habíamos vendido un solo disco en Alemania. Entonces nos tocaba hacer la promoción en unos autobuses, en una Volkswagen. El programador de la emisora era nuestro conductor. Nadie tenía idea quién era Juanes antes de esa promoción. Pero después de ella, supieron la persona que era, y vendimos 800 mil discos en Alemania.
De Alemania vamos al mundial. En el sorteo. Y todos los países comienzan a trabajar a Juanes como prioridad. ¿Qué nos toca hacer? Sacrificar a Colombia y Ecuador, quedarnos en Europa y convertir a Juanes en un éxito en toda Europa y en todo el mundo. Pero la canción era un éxito. Un éxito que había que trabajar. ¿Con quién? Con la compañía de discos. Universal Alemania, Universal Internacional, todo el mundo convencido de que Juanes era la estrella que tenía que trabajarse.
Ahora, ese trabajo fue bastante académico. Hicimos 40 conciertos al año. En Austria. En Finlandia Juanes hace 4 o 5 shows al año. ¿Dónde fracasamos? En Inglaterra. Trabajamos, hicimos todo lo posible, pero no logramos llegar a Inglaterra. Por el tiempo. Para ellos la canción latina es verano, y llegamos en el invierno. Pero se la metimos toda. Y ahora tenemos una canción en el próximo álbum que creemos nos ingresará al mercado británico, y que de hecho nos tocará volver a comenzar a trabajar por Italia, por Francia y por Alemania.
‘Camisa’ tampoco fue muy grande en Italia, pero fue por la compañía de discos. Me acuerdo de una cosa que es importante: ¿cómo vas a meter una canción? ¿Cómo vas a hacer un márketing de una canción desde el punto de vista de la internacionalización de la música?
No hay que darle demasiadas vueltas al asunto. Para ser universal, hay que ser local. La única forma de serlo. Todo lo universal es local primero: las pinturas de Van Gogh, las pinturas de Renoir. Miguel Ángel no se fue a pintar a Nueva York. Miguel Ángel pintaba lo que veía por la casa. Van Gogh no estaba pintando nada más que lo que veía desde la ventana de su manicomio, o de su cuarto, o pintaba sus flores, lo que lo rodeaba. Shakespeare hablaba de lo que pasaba en su pueblo. García Márquez habla de lo que pasa en Colombia, en Aracataca, y por el río Magdalena. Los Beatles eran provincianos de Liverpool. U2 eran unos pelaos de Dublín. Botero pinta policías y putas colombianas. Eso lo hace universal. Uno debe mantenerse en su esencia, mejorado, pero en la música.
Shakira triunfa cuando le toca decir que "en Barranquilla se baila así"; si no, no mete esa canción nunca. De lo contrario se queda engarzada con el disco que tenía inicialmente, porque ella pensó que era Madonna y que podía vender el disco en "inglés" en un momento genial de ella, pero se dan cuenta que la cosa no es por ahí. Y se dan cuenta que Juanes tiene la cosa latina, y ella se devuelve y se va para Barranquilla y con esa canción se convierte, después de decir "en Barranquilla se baila así", en la estrella musical colombiana más importante de los últimos tiempos, pero porque se sometió a la base latina. Si no se mete en lo latino, estaría mal, porque hay que trabajar lo original, lo que uno sabe hacer. La genialidad de Juanes está en saberse provincial: si se crió en Carolina del Príncipe haciendo guasca, ¿por qué no mezclar guasca con rock? Eso le encantó a los alemanes, a los japoneses.
Mantenerse original. No ser demasiado inteligentes. El producto original y básico es siempre el mejor.