Al final de un año en el que tuvo que afrontar ires y venires, estabilizar su cerebro y su corazón, y después de acumular muchos premios, Juanes les regaló a los lectores de elenco una charla íntima. Foto: Edwin Vélez
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Un ratico en la vida de Juanes Cuando Juanes llegó al restaurante en el que nos citamos con uno de sus asistentes, en plena vía al aeropuerto de Medellín, los primeros sorprendidos fuimos nosotros mismos. El artista bajó de su casa para recogernos, sin delegar esa labor, y aprovechó para comerse un baby beef: "No, hermano, es que la carne de aquí es la mejor". Vino para dar la bienvenida al equipo de elenco y sin ningún problema interrumpió varias veces su almuerzo cuando hombres, mujeres, meseros y niños le pidieron autógrafos. "No me molesta, yo trabajo con la gente y para la gente". Con los dedos cruzados para que parara de llover, nos montamos en su camioneta polarizada y nos enrutamos montaña arriba. Con ese hablar acelerado que a ratos le hace comerse algunas sílabas y con uno que otro 'güevón', 'hermano' y 'parce', Juan Esteban Aristizábal señalaba las montañas e iba relatando cuentos de su niñez, historias con sabor a tierra, a raíz. "Estamos al borde de la cornisa / casi a punto de caer / no sientes miedo / sigues sonriendo / sé que te excita pensar hasta dónde llegaré"... Era esa 'Persiana americana', de Soda Stereo, uno de sus grupos preferidos, lo que se escuchaba mientras nos parqueábamos en el patio de su casa. La lluvia había parado y el cielo se tornaba de un azul profundo que daba al paisaje la imagen de una pintura expresionista. Dante, Aurora (los dos barneses de la montaña) y Martina (labradora chocolate) se abalanzaron sobre el dueño de casa, que sin pensarlo se tiró al piso para deshacerse en caricias. "Ama la tierra en que naciste / ámala es una y nada más / a la mujer que te parió / ámala es una y nada más..." Verlo así, jugando en el verde de su tierra, inevitablemente nos lleva a pensar en ese paisa, ese colombiano que cuando ni siquiera imaginaba el éxito que le esperaba ya le cantaba a lo que más quiere. Y allí, en medio de esas montañas, con un café caliente entre las manos, Juan Esteban Aristizábal fue dejando su alma al descubierto. ¿Qué es ser paisa? Es entender que la esencia viene de la tierra, de la montaña, del campo, de la naturaleza. También tiene que ver con la topografía, que es irregular, con muchísima variedad. Es fuerza, entusiasmo, ganas de vivir. Cuando no anda viajando, y se levanta en Medellín, ¿qué le corre por el cuerpo al ver estas montañas? Creo que Dios existe. Para mí, la belleza de estas tierras es indescriptible, con ese intenso color del verde. Y la naturaleza, que siempre está ahí, bordeando la ciudad. ¿Qué significa hablar en español en un mundo tan globalizado? Es estar cerca de las raíces, de la esencia, de lo que somos. Siento que tiene sentido, es la lengua en la que sueño y vivo. Pero para los conservadores, que haya incluido un coro en inglés en 'Odio por amor' puede ser una traición... Para nada; allí solo hay una frase que dice "It's time to change". Básicamente la historia de la canción es que estaba aquí, iba para el aeropuerto, viajaba a grabar esa canción, y en el carro estaba sonando 'Isla bonita', de Madonna. Y yo estaba cantando una frase en español, pues el resto de la canción es en inglés. Entonces me pareció buena idea ensayar cómo sonaba. Ya en estudio, vimos que sonaba chévere, como natural y nada forzado. Eso no significa que vaya a comenzar a cantar en inglés o a hacer mis discos en inglés, ¡no! Me gusta mucho el idioma y la música en inglés, pero yo sigo en español. ¿Cómo es la vida en Miami?, una ciudad aparentemente tan fría y tan frívola... La estadía en Miami es muy corta, la mayoría del tiempo estoy viajando por todos lados. Allá he encontrado una tranquilidad muy chévere, y hay una colonia colombiana muy grande. Es una ciudad que queda muy cerca de Colombia y eso facilita moverse. Yo estuve en Los Ángeles como dos años y era mucho más difícil, pues es más lejos de Colombia, con 7 u 8 horas de vuelo. ¿Pero para que un artista latino se internacionalice es necesario el brinco a E.U.? Yo no creo, hermano; creo que eso tiene que ver con la suerte que uno tiene y el destino. En mi caso concreto, fue que después de casi 12 años con Ekhymosis estaba desesperado y buscando otras cosas, y de locura me fui para E.U. Me fui sin nada, sin amigos ni plata, ni contrato de disquera. Me fui de loco. Yo recuerdo que mi mamá me dijo: 'Bueno, tenga mucho cuidado, pero si eso es lo que usted quiere... ¡Hágale!' ¡La bendición llave y chao! La primera vez que llegué a Miami no encontraba ahí la ciudad donde me tuviera que quedar, porque en ese momento lo que estaba pasando con la música allá era muy ajeno y distinto a lo que estaba soñando. Me fui a Nueva York y estuve como un mes o dos y me pareció una ciudad impresionante, pero era mucho voltaje y yo no podía estar ahí. Entonces cogí para Los Ángeles y me sentí muy bien. Ahí fue donde finalmente me quedé como dos años. Usted ahora es una especie de coleccionista de premios, y eso es gratificante, pero para algunos los premios son una manera de venderse a la industria... Una cosa es venderse y otra es vender lo que uno hace, el trabajo. Esa es una gran diferencia. De todas maneras, lo que ha pasado con los premios también me sorprende a mí, no lo puedo creer. Es como una cosa que... ¡Dios mío!, va más allá de lo normal. Y en algún momento me da como cierto vértigo y susto, pero de otra forma también digo que mi música la hago con el corazón; no la hago pensando en los premios. Usted tiene una personalidad muy tranquila, es un tipo muy íntimo, ¿cómo hace para manejar ese pudor de estar expuesto? De todo lo que me ha tocado aprender en este camino, eso ha sido lo más duro; porque yo siempre, en el colegio y la infancia, fui muy tímido y reservado, muy callado. Recuerdo que con Ekhymosis yo no hablaba, solo cantaba, decía 'Hola, buenas noches' y se acababa. Fui creciendo y entendí que hablar con la gente es importante, y que eso no tiene que ver con la carrera sino que es una cosa chévere. Y empecé a hacer ese ejercicio mental de estar más tranquilo y comunicativo con todo; por ejemplo, las cámaras me asustaban mucho, las sesiones de fotografía eran difíciles. Pero estar en el escenario y cantando frente a tantas personas, ayuda a comunicar y dejar ese temor. ¿Se sabe famoso? No creo, no me considero así. Sigo siendo una persona normal, que lleva una vida normal. Esa palabra no me gusta ni decirla, pues no siento que es algo de lo que uno deba sentirse orgulloso, ¿sí me entiendes? Porque una persona famosa puede ser cualquiera que hace cualquier cosa en cualquier momento. Yo le apunto más a ser exitoso, y el éxito tiene que ver con la felicidad y con realizarse como persona. La fama no necesariamente te brinda felicidad, incluso muchas veces te trae problemas. Por eso, desde que comencé en la música, hace muchos años, lo que me interesa es el éxito personal. Y mi felicidad es más bien el reconocimiento, cuando la gente canta mis canciones. Ese es un premio muy grande para cualquier artista, pues la gente les da vida a las canciones. Yo puedo hacer una canción en un estudio, pero si nadie la escucha y nadie la siente, la canción nunca nació. Juanes es un militante de lo latino, del español, de la lucha contra las minas antipersona... ¿Cuáles son sus otras militancias? Todas estas militancias, como le llamás, van en torno a una sola cosa y es la paz. A medida que he ido creciendo y he tenido la oportunidad de viajar por toda la región, cada vez me parece más injusto lo que pasa en Colombia, este conflicto tan absurdo que vivimos. Y todo está conectado con la pregunta de por qué no podemos vivir en paz en un país tan hermoso como este, ¿acaso no tenemos ese derecho? La desigualdad, por ejemplo, de la educación inicial o temprana... cosas fundamentales. ¿Qué les pasó a sus compañeros de Ekhymosis, por qué se quedaron? En Ekhymosis, comenzamos muy pelados. Yo tenía 14 años cuando arrancó la banda y estuvimos durante 12 años, y al final estábamos un poco cansados. Cada uno quería buscar diferentes formas de expresión, en ese momento la banda murió porque se desgastó. Y cada uno cogió por su lado. Yo decidí irme para E.U. Hoy hay dos que tocan conmigo; lo que agradezco mucho y celebro, pues es muy gratificante estar en el escenario con los amigos. Siempre que miro pa' atrás y veo a mis amigos, muchos de toda la vida, que llevan conmigo 8 años, es un placer. Ekhymosis es un grupo que quiero mucho, pues sin ellos yo no estaría aquí. Muchos estudiosos dicen que el arte no sirve para nada, que es solo un goce estético... ¡Huy no! Estoy en desacuerdo con eso, pues el arte tiene un papel fundamental, es una forma de construir paz, una manera de reconocernos desde adentro y desde afuera. El arte es importantísimo para que no se genere el olvido. Qué más, sino a través del arte, podemos reconocer la historia de nuestros pueblos. Y eso es importante para no repetir los errores. Tampoco creo que el arte sea para unos cuantos, para la élite intelectual... No, el arte es para cualquier persona del estrato social que sea, de cualquier nivel de intelecto. Se podría pensar que Juanes es uribista... Yo me considero más como de centro. Muchos piensan eso, que no tiene nada de malo, pues pienso que lo que ha hecho el presidente Uribe es supremamente importante. No sé si todo lo que ha hecho, pues también es muy difícil. Aún así, yo estoy en el centro; lo que significa que hay cosas de la derecha y de la izquierda que me gustan. ¿Le iba a Obama o a McCain? A Obama, ¡clarísimo!; porque creo que le apunta a la persona, al ser humano. En un mundo tan absurdo y tan violento, la riqueza más importante son las personas. Un presidente que tenga un discurso conciliador y que genere esperanza y paz, es mucho más agradable que otro que siga con esta cultura guerrerista. Por eso Obama logró cautivar a los jóvenes, ellos fueron los que lo escogieron. Y eso es clave, pues creo que los jóvenes tenemos un compromiso muy importante y a veces somos muy indiferentes. Y en Colombia, ¿Juan qué piensa de una segunda reelección? No sé, diría que siendo muy buena la labor del presidente Uribe, quizás otro periodo... no sé qué tan sano sería para él mismo y para el país. Algunos medios han hablado de una guerrita con Shakira, ¿qué hay de cierto en eso? Absolutamente nada, no hay ningún tipo de diferencias. Ni siquiera nos conocemos lo suficiente como para decir que somos amigos o enemigos. De parte mía, hay una admiración muy grande hacia ella en lo musical. Su carrera ha sido impecable. Conozco su música, y a través de ella tengo alguna referencia; pero no más allá. Ahora que hablaba de música, ¿Cuál es la canción perfecta? ¡Hum!... no creo que exista. Desde que nace el primer acorde de una melodía, se puede transformar infinitas veces y llega un momento de la creación en el que hay que dejarla para que se haga pública. ¿Y cuáles son esas canciones de otros que lo inspiran? Pues, hermano, yo he sido un fiel seguidor de la música de Silvio Rodríguez, y hablaría de él como un genio de la guitarra y de la poesía. Caetano Veloso también, Carlos Gardel, Lucho Gatica, Cerati, Totó La Momposina... Admiro a muchos. Cuando le menciono Karen, ¿en qué piensa? Karen es esto (señala todo el verde, la casa...), lo que hemos creado, es la luz de mi alma, es una mujer importantísima en mi vida, porque la amo y es la mamá de mis hijas. Y porque es un complemento. Uno siempre se queda con las personas con las que cree que puede crecer. Diría que hay una conexión a otro nivel, más espiritual. ¿Qué siente cuando la ve en una escena romántica con otro actor? Al principio era muy difícil. Cuando comencé con Karen y me tocaba entender que tenía que hacer esas escenas, era terrible, hermano. Era muy duro, y no creo que haya alguno que diga que no le importa. Pero después, con el pasar de los años, entendí que es parte de mi trabajo, que es normal y que no tiene que ver con que no me quiera o me quiera. ¿Ve las actuaciones de ella? A veces, aunque si sé que va a hacer alguna de esas escenas prefiero pasar el canal en ese momento... ja, ja, ja... ¿Qué aprendió de la crisis? Muchas cosas, hermano; creo que ha sido muy importante pues me volví a encontrar otra vez. Porque no fue solo la crisis con mi familia. Creo que estaba perdido en muchas cosas de la vida y fue porque era demasiado trabajo, cinco años de mi vida sin parar, mucho voltaje para el que no estaba preparado. Me pegó muy duro y me desestabilicé en todos los aspectos. Al final volví a entender cuál es mi lugar y lo que significan para mí mi familia y mi carrera. Pero lo inspiró la crisis... Claro, de ahí salió 'La vida es un ratico', con canciones, la mayoría, durísimas. Es que las relaciones humanas son muy duras para cualquier persona, una relación es una tarea difícil y que requiere mucho trabajo. No es que requiera trabajo saber si uno ama o no, uno ama o no ama y punto; pero la convivencia sí es un trabajo. ¿Cuándo lloró por última vez? En los Grammy se me aguaron los ojos de la emoción tan tenaz, porque las expectativas mías eran bajísimas para esos premios; y no sé por qué. Eso me trajo una alegría muy grande, pues el proceso del disco fue difícil, con un año muy duro, de ver y aceptar muchas cosas. ¿A qué no renunciaría por el estrellato de hoy? Hay una convicción de estar en la música, porque desde pequeño toco la guitarra y sentía que desde las canciones y desde la música popular -cuando cantaba con mis hermanos- me sentía cómodo. Fuera de eso, me sentía muy extraño. Amo la música y creo que seguiré haciendo lo que he hecho toda la vida, sin cambiar mi manera de pensar. Pero algo habrá perdido... Sí, se pierde... Es una vida que tiene sacrificios. He perdido mucho tiempo de estar con la gente que quiero. Estar lejos de la casa, de la familia, de mis hijas, de mi mamá, de mis hermanos, de mis amigos... Pero si me pongo a pensar así, me tengo que quedar aquí. Y no, yo tengo que salir a luchar y a hacer mi sueño realidad y a realizarme como persona. Entonces cuando llego a la casa, vuelvo feliz porque pude hacer lo que amo y los encuentro a ellos. Me gustaría estudiar más, pero como no puedo hacerlo, en los viajes me la paso leyendo libros, hago cursos por Internet. Ahora está en la casa y en pocos días se parará frente a la gente que quiere. ¿Qué podemos esperar de los conciertos? He esperado toda la gira para esto. Para mí, terminar el año en Colombia, es una bendición. Y en época de Navidad, todo se presta para la fiesta. El concierto es eso, una fiesta de principio a fin, una fiesta de música, de expresión, de interacción con la gente. Somos siete músicos en tarima y lo que hacemos es disfrutar de lo que hacemos, así de sencillo. Es un show muy enfocado a las canciones, aquí no hay un circo, las canciones son lo más importante. Hay unas imágenes y unas luces que las acompañan, pero lo que importa es la música. Asistente de fotografía: Edison Vélez / Retoque digital: William Cristancho Agradecimiento especial a Fernán Martínez Comunicationes, Vicky Pavajeau y Diego Valencia. * Vea esta entrevista y el detrás de cámaras en el especial de televisión que se transmitirá este sábado 6 de diciembre, a las 9:30 p.m., por Citytv.
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